9/14/08

Lo que nada nos cuesta

Como ya bien nos han anunciado en todos los medios posibles, incluyendo los techos de los taxis y unos inflables gigantes en la calle, Colombia tendrá un periódico gratuito masivo como el que hay en muchas ciudades del mundo. Las implicaciones son interesantes.

En primer lugar, hay que reconocer que un periódico gratuito le puede dar acceso a un medio impreso a muchos colombianos de a pie que no pueden costear uno, pues incluso los periódicos de corte sensacionalista (como Hoy, por ejemplo), aunque han crecido mucho, no logran llegar a toda la población. Adicionalmente, y esto es lo más importante, los medios sensacionalistas tienen un enfoque propio que a muchos grupos objetivos puede no resultarles atractivo.

En fin, si un medio como ADN sirve para que los colombianos leamos más, definitivamente es algo muy positivo.

Ahora, con respecto al sistema de distribución, se convierte en un gran reto, pues los periódicos gratuitos en todo el mundo hacen parte de la cultura de los metros y los sistemas de transporte masivo. En el caso de Colombia, seguramente Transmilenio y el metro de Medellín serán espacios muy relevantes para ADN. Digamos que tiene sentido el periódico como forma de entretenimiento para los viajeros. No sé qué tanto se pueda desarrollar una cultura de lectura a partir de la distribución en puntos como las universidades, los semáforos, entre otros.

Tal vez el principal reto de los periódicos gratuitos es la calidad de la información. En muchas ciudades del mundo es habitual ver como la gente simplemente no se interesa por este medio. De hecho en muchos países desarrollados, hace unos años, los periódicos gratuitos eran apilados a la entrada de los metros, y los transeúntes tenían la costumbre de tomarlos. El incremento de la competencia y el desinterés de muchos viajeros, hicieron necesaria la contratación de personal que lo entregara a cada viajero en su trayecto hacia el metro. Aún así, recuerdo alguna investigación que demostraba como en el Reino Unido, la gente consideraba el periódico gratuito como un periódico irrelevante y con noticias poco interesantes. “Para lo único que lo uso es para el Sudoku”, suelen decir los europeos.

Por último, hay un tema fundamental que no podemos desconocer. Imprimir 300.000 periódicos diarios tiene un impacto importante en el medio ambiente. Al menos así lo sentirán muchos colombianos. Siendo éste un tema de creciente importancia en Colombia y un tema de gran relevancia en el mundo, creo que ADN debe abordar ese asunto de alguna manera. La imagen de los lectores simplemente tirando el periódico a la salida del sistema de transporte estoy seguro que, en muchos casos, cuestiona a los propios ciudadanos sobre el impacto ambiental de ese medio.

Lo interesante, sin duda, es que Colombia tenga un medio impreso como ADN. Desde el punto de vista publicitario, se convierte en una herramienta importante para alcanzar, a través de un impreso, a consumidores a los que antes tal vez sólo era posible llegar a través de la televisión o la radio. Que Colombia entre en la era de los periódicos gratuitos significa un avance muy interesante en la industria de los impresos. ¿No le parece?

1 comment:

Lusi Felipe B.O. said...

Cuando el Grupo Planeta me presentó el medio, argumentaban que salia un nuevo periódico que ya era muy exitoso en España en busca de un nuevo grupo objetivo que se interesara por la lectura y tuviera un margen de crecimiento interesante, porque los lectores de El Tiempo en su mayoría son adultos y adultos mayores. Este segmento en el que se podía crecer eran los jóvenes universitarios/ejecutivos entre los 20 y los 35 años, con poder adquisitivo. Era interesante, es un público poco lector y podía funcionar. La distribución se daba en puntos estratégicos localizados, no de acceso a la gente del comúnque anda a pie, sino a los que van y vienen en carro, en centros de negocios, barrios de estratos altos, etc.
La realidad fue que la distribución no se controló y cualquier persona comenzó a tener acceso al medio, que a mi juicio es interesante, pero intuyo por experiencia y comentarios que el medio no ha tenido el impacto y relevancia que se esperaba, perdiendo el impulso con que se lanzó.